. benditos son los accidentes cuando chocamos con miradas transparentes que hacia rato, años quizá, no frecuentaban nuestra órbita.
pero, ¿qué podemos deducir de ese encuentro que duró un pulso en nuestros ojos? ¿en qué mágico lenguaje nos habla esa cuarta parte de su cabeza que se asoma por encima del cómodo asiento de un colectivo directo a ?
sin duda es el perfume que nos invade cada vez que se abre la ventanilla lo que no nos deja pensar.
tiene la misma mirada triste de siempre.
eso es lo único que siempre nos unió.
pero, ¿qué podemos deducir de ese encuentro que duró un pulso en nuestros ojos? ¿en qué mágico lenguaje nos habla esa cuarta parte de su cabeza que se asoma por encima del cómodo asiento de un colectivo directo a ?
sin duda es el perfume que nos invade cada vez que se abre la ventanilla lo que no nos deja pensar.
tiene la misma mirada triste de siempre.
eso es lo único que siempre nos unió.
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