jueves, 3 de febrero de 2011

sueño de una noche de verano



Shhh!! y callate. Entrá, boludo, te vas a quedar ahí toda la tarde?
Fue la única frase que le dijo ese día.
Entonces él sacó de su mochila un libro que tenía empezado y se puso a leerlo. Cuando terminó la película lo vio tan concentrado que no quiso molestarlo y se puso a ver otra.
Se prendió un pucho sin soltar el libro. Después se ve que le dio calor porque se levantó a prender el ventilador y sacó todas las frazadas de la cama. Cada tanto él le acariciaba la espalda con el dedo. Cada tanto ella ponía pausa y lo miraba. Silencio extremo.
Entre una cosa y otra otro él terminó de El Conde de Montecristo, y ella le dio pausa a su continuado de Tarantino.
Entre una cosa y otra se terminaron los cigarrillos las caricias en la espalda, las miradas, el silencio. 
Entre una cosa y otra ya había amanecido. Entre una cosa y otra estaban cogiendo.


Silencio. Puchos.
(Aparecidos mágicamente)
Ella come ciruelas jugosas porque no fuma.
Como me excitan los preámbulos.
¿Lo dije o lo pensé? Piensa.


Lo dijiste. Le contestó él.


Fueron la única frase ese día.













2 comentarios:

José A. García dijo...

Lirismo...

Sólo se me ocurre eso.

Suerte

J.

José A. García dijo...

Y para peor no tiene nada que ver, al parecer.

Saludos

J.