.
.fue un domingo de mayo, lluvioso, y más
húmedo
que lo que vos te podrías imaginar, cuando un ángel
bajó
y firme me miró
(más humedad)
y en medio de una nube
orgásmica
que se fue tejiendo mientras
duraban
nuestras miradas conectadas me dijo sin vacilar:
_tenés que dejar de pintar un poco, bonita.
tuve que pegarle una patada en la cabeza.
él no murió. (lo merecía)
pero yo seguí pintando.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario