jueves, 3 de marzo de 2011

sin palabras. o con muchas, que es lo mismo.

tenía esperanzas, muchas, de que el reencuentro con la que yo consideraba persona indeseable número I
estos últimos años diera mucho para recordar en forma irónica o no en este blog.
pero una vez más me equivoqué.
parece que este ser no pierde la capacidad de sorprenderme ya sea para bien o para mal.
puedo decirles que esta vez todo se dió bien y ya no siento ni odio ni reencor ni olvido, ni perdón
ni nada. solo dolor de oido, casual y literalmente.




ahora bien, si hace tres horas que charlamos lo más bien, y ya me contaste de quién estás enamorado,
a quienes te coges, a quiénes le tenés ganas, a quienes le diste, que me amaste y que ya no me amás más y ya sabés de quién estoy enamorada, a quién me garcho, a quién le di, que ya no te amo más , que llegué a odiarte tanto como te amé y que no te volvería a dar nunca más...
porqué carajos me agarrás de la cinturita
o me tocás el bretel del corpiño ("vos no usabas corpiño, eu")
o te sentás bien cerca y me mirás la boca.
o me tocás la guitarrita.
la guitarrita.


oh...si, "todo esto son imágenes. imágenes generadoras de posibilidades".

sabés qué?
te quiero...pero metete la guitarrita en el culo.


.

2 comentarios:

Fd. dijo...

Qué lindo. Quién no estuvo en esa, de un lado o del otro.
Las minas también tienen sus "guitarritas".

José A. García dijo...

Nunca es bueno forzar los encuentros...

Nunca...

Nunca...

Nunca...

(A veces si, pero no digas que yo te lo dije)

Suerte

J.